La Gran Vía madrileña ha estado cortada parcialmente durante todo el puente de la Constitución. Una medida que ha tomado el Ayuntamiento de Madrid para incentivar el transporte público y reducir la contaminación. Lejos de esto, la medida ha causado más problemas que beneficios. El corte tan solo parcial ha hecho que la arteria de la capital haya registrado mayores atascos que en cualquier otro día. Peatones y coches se entremezclaban como si de una calle de Nueva Delhi se tratara. El Consistorio no solo no ha conseguido su objetivo si no que ha empeorado la situación. Las vayas colocadas daban una impresión de la Gran Vía descuidada y en obras, mientras los peatones no tenían muy claro cual era su carril y cual pertenecía al tráfico rodado. En definitiva una buena idea mal gestionada hasta el punto de causar más problemas que beneficios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario